martes, 15 de marzo de 2016

2016

epistemologia 

En el siglo V a.C., los sofistas griegos cuestionaron la posibilidad de que hubiera un conocimiento fiable y objetivo. Por ello, uno de los principales sofistas, Gorgias, afirmó que nada puede existir en realidad, que si algo existe no se puede conocer, y que si su conocimiento fuera posible, no se podría comunicar. Otro sofista importante, Protágoras, mantuvo que ninguna opinión de una persona es más correcta que la de otra, porque cada individuo es el único juez de su propia experiencia. Platón, siguiendo a su ilustre maestro Sócrates, intentó contestar a los sofistas dando por sentado la existencia de un mundo de formas o ideas, invariables e invisibles, sobre las que es posible adquirir un conocimiento exacto y certero. Mantenía que las cosas que uno ve y palpa son copias imperfectas de las formas puras estudiadas en matemáticas y filosofía. Por consiguiente, sólo el razonamiento abstracto de esas disciplinas proporciona un conocimiento verdadero, mientras que la percepción facilita opiniones vagas e inconsistentes. Concluyó que la contemplación filosófica del mundo oculto de las ideas es el fin más elevado de la existencia humana.
Aristóteles siguió a Platón al considerar el conocimiento abstracto superior a cualquier otro, pero discrepó de su juicio en cuanto al método apropiado para alcanzarlo. Aristóteles mantenía que casi todo el conocimiento se deriva de la experiencia. El conocimiento se adquiere ya sea por vía directa, con la abstracción de los rasgos que definen a una especie, o de forma indirecta, deduciendo nuevos datos de aquellos ya sabidos, de acuerdo con las reglas de la lógica. La observación cuidadosa y la adhesión estricta a las reglas de la lógica, que por primera vez fueron expuestas de forma sistemática por Aristóteles, ayudarían a superar las trampas teóricas que los sofistas habían expuesto. Las escuelas estoica y epicúrea coincidieron con Aristóteles en que el conocimiento nace de la percepción pero, al contrario que Aristóteles y Platón, mantenían que la filosofía había de ser considerada como una guía práctica para la vida y no como un fin en sí misma.
Después de varios siglos de declive del interés por el conocimiento racional y científico, el filósofo escolástico (véase Escolasticismo) santo Tomás de Aquino y otros filósofos de la edad media ayudaron a devolver la confianza en la razón y la experiencia, combinando los métodos racionales y la fe en un sistema unificado de creencias. Tomás de Aquino coincidió con Aristóteles en considerar la percepción como el punto de partida y la lógica como el procedimiento intelectual para llegar a un conocimiento fiable de la naturaleza, pero estimó que la fe en la autoridad bíblica era la principal fuente de la creencia religiosa.

LOS TRES NIVELES DEL CONOCIMIENTO.

El ser humano puede captar un objeto en tres diferentes niveles, sensible, conceptual y holístico. El conocimiento sensible consiste en captar un objeto por medio de los sentidos; tal es el caso de las imágenes captadas por medio de la vista. Gracias a ella podemos almacenar en nuestra mente las imágenes de las cosas, con color, figura y dimensiones. Los ojos y los oídos son los principales sentidos utilizados por el ser humano. Los animales han desarrollado poderosamente el olfato y el tacto.
En segundo lugar, tenemos el conocimiento conceptual, que consiste en representaciones invisibles, inmateriales, pero universales y esenciales. La principal diferencia entre el nivel sensible y el conceptual reside en la singularidad y universalidad que caracteriza, respectivamente, a estos dos tipos de conocimiento. El conocimiento sensible es singular y el conceptual universal. Por ejemplo, puedo ver y mantener la imagen de mi padre; esto es conocimiento sensible, singular. Pero además, puedo tener el concepto de padre, que abarca a todos los padres; es universal. El concepto de padre ya no tiene color o dimensiones; es abstracto. La imagen de padre es singular, y representa a una persona con dimensiones y figura concretas. En cambio el concepto de padre es universal (padre es el ser que da vida a otro ser). La imagen de padre sólo se aplica al que tengo en frente. En cambio, el concepto de padre se aplica a todos los padres. Por esto decimos que la imagen es singular y el concepto es universal.
En tercer lugar tenemos el conocimiento holístico (también llamado intuitivo, con el riesgo de muchas confusiones, dado que la palabra intuición se ha utilizado hasta para hablar de premoniciones y corazonadas). En este nivel tampoco hay colores, dimensiones ni estructuras universales como es el caso del conocimiento conceptual. Intuir un objeto significa captarlo dentro de un amplio contexto, como elemento de una totalidad, sin estructuras ni límites definidos con claridad. La palabra holístico se refiere a esta totalidad percibida en el momento de la intuición (holos significa totalidad en griego). La principal diferencia entre el conocimiento holístico y conceptual reside en las estructuras. El primero carece de estructuras, o por lo menos, tiende a prescindir de ellas. El concepto, en cambio, es un conocimiento estructurado. Debido a esto, lo percibido a nivel intuitivo no se puede definir, (definir es delimitar), se capta como un elemento de una totalidad, se tiene una vivencia de una presencia, pero sin poder expresarla adecuadamente. Aquí está también la raíz de la dificultad para dar ejemplos concretos de este conocimiento. Intuir un valor, por ejemplo, es tener la vivencia o presencia de ese valor y apreciarlo como tal, pero con una escasa probabilidad de poder expresarla y comunicarla a los demás.
Un ejemplo de conocimiento holístico o intuitivo es el caso de un descubrimiento en el terreno de la ciencia. Cuando un científico dislumbra una hipótesis explicativa de los fenómenos que estudia, podemos decir que ese momento tiene un conocimiento holístico, es decir, capta al objeto estudiado en un contexto amplio en donde se relaciona con otros objetos y se explica el fenómeno, sus relaciones, sus cambios y sus características. El trabajo posterior del científico, una vez que ha vislumbrado una hipótesis, consiste en traducir en términos estructurados ( conceptos) la visión que ha captado en el conocimiento holístico, gracias a un momento de inspiración.
La captación de valores nos ofrece el mejor ejemplo de conocimiento holístico. Podemos ver a un ser humano enfrente de nosotros (esto es un conocimiento sensible o de primer nivel). Podemos captar el concepto de hombre y definirlo (esto es un conocimiento conceptual o de segundo nivel). Pero además, podemos vislumbrar el valor de este hombre en concreto dentro de su familia. Percibimos su valor y lo apreciamos. Esto es un conocimiento holístico o de tercer nivel.
La experiencia estética nos proporciona otro ejemplo de conocimiento holístico. Percibir la belleza de una obra de arte significa captar ese objeto sin estructuras, sin conceptos, simplemente deteniéndose en la armonía, congruencias y afinidades con el propio sujeto. Debido a esto, la experiencia estética se puede denominar también conocimiento por connaturalidad.
EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO.

Se denomina racionalismo a la doctrina epistemológica que sostiene que la causa principal del conocimiento reside en el pensamiento, en la razón. Afirma que un conocimiento solo es realmente tal, cuando posee necesidad lógica y validez universal. El planteamiento mas antiguo del racionalismo aparece en Platón. El tiene la íntima convicción de que el conocimiento verdadero debe distinguirse por la posesión de las notas de la necesidad lógica y de la validez universal.

2.- El empirismo.
Frente a la tesis del racionalismo, el pensamiento, la razón, es el único principio del conocimiento, el empirismo ( del griego Empereimía = experiencia ) opone la antitesis: la única causa del conocimiento humano es la experiencia. Según el empirismo, no existe un patrimonio a priori de la razón. La conciencia cognoscente no obtiene sus conceptos de la razón , sino exclusivamente de la experiencia. El espíritu humano, por naturaleza, está desprovisto de todo conocimiento.
El racionalismo es guiado por la idea determinada, por el conocimiento ideal, mientras que el empirismo, se origina en los hechos concretos.
Los racionalistas casi siempre surgen de la matemática; los defensores del empirismo, según lo prueba su historia, frecuentemente vienen de las ciencias naturales. Esto se entiende sin esfuerzo. La experiencia es el factor determinante en las ciencias naturales.
En ellas, lo más importante es la comprobación exacta de los hechos por medio de una cuidadosa observación. El investigador depende totalmente de la experiencia. Suelen distinguirse dos clases de experiencia: una interna y otra externa. El fundamento de un conocimiento válido, no se encuentra en la experiencia, sino en el pensamiento.

3.- Apriorismo.
En la historia de la Filosofía existe también un segundo esfuerzo de intermediación entre el racionalismo y el empirismo: el apriorismo. El cual también considera que la razón y la experiencia son a causa del conocimiento. Pero se diferencia del intelectualismo porque establece una relación entre la razón y la experiencia, en una dirección diametralmente opuesta a la de éste. En la tendencia de apriorismo, se sostiene que nuestro conocimiento posee algunos elementos a priori que son independientes de la experiencia. Esta afirmación también pertenece al racionalismo. Si relacionáramos el intelectualismo y el apriorismo con los dos extremos contrarios entre los cuales pretenden mediar, inmediatamente descubriríamos que el intelectualismo tiene afinidad con el empirismo, mientras que el apriorismo, se acerca al racionalismo. El intelectualismo forma sus conceptos de la experiencia; el apriorismo rechaza tal conclusión y establece que el factor cognoscitivo procede de la razón y no de la experiencia.

LA POSIBILIDAD DEL CONOCIMIENTO.

1.- El dogmatismo.

Para el, resulta comprensible el que el sujeto, la conciencia cognoscente, aprehenda su objeto, esta actitud se fundamenta en una confianza total en la razón humana, confianza que aún no es debilitada por la duda.
El dogmatismo supone absolutamente la posibilidad y realidad del contacto entre el sujeto y el objeto.
Para Kant el dogmatismo es la actitud de quien estudia la metafísica sin haber determinado con anterioridad cuál es la capacidad de la razón humana para tal estudio.
2.-El escepticismo.

El dogmatismo frecuentemente se transforma en su opuesto, en el escepticismo. Mientras que el dogmatismo considera que la posibilidad de un contacto entre el sujeto y el objeto es comprensible en sí misma, el escepticismo niega tal posibilidad. El sujeto no puede aprehender al objeto, afirma el escepticismo. Por tanto, el conocimiento, considerado como la aprehensión real de un objeto, es imposible. Según esto, no podemos externar ningún juicio, y debemos abstenernos totalmente de juzgar.
Mientras que el dogmatismo en cierta forma ignora al sujeto, el escepticismo desconoce al objeto.
El escepticismo se puede hallar, principalmente, en la antigüedad. Su fundador fue Pirrón de Elis ( 360 a 270 ) . El afirma que no puede lograrse un contacto entre el sujeto y el objeto. La conciencia y cognoscente esta imposibilitada para aprehender su objeto.

3.- El subjetivismo y el relativismo.

El escepticismo sostiene que no hay verdad alguna. El subjetivismo y el relativismo no son tan radicales. Con ellos se afirma que si existe una verdad; sin embargo, tal verdad tiene una validez limitada. El subjetivismo, como su nombre lo indica, limita la validez de la verdad al sujeto que conoce y juzga. El relativismo afirma que no existe alguna verdad, alguna verdad absolutamente universal.
El subjetivismo y el relativismo son análogos, en su contenido, al escepticismo. En efecto, ambos niegan la verdad; no en forma directa como el escepticismo, pero sí en forma indirecta al dudar de su validez universal.

4.- El pragmatismo.

El escepticismo presenta una actitud esencialmente negativa. Formula la negación de la posibilidad del conocimiento. El escepticismo adquiere un cariz positivo en el pragmatismo moderno. El pragmatismo, al igual que el escepticismo, desecha el concepto de la verdad considerado como concordancia.
El pragmatismo cambia el concepto de la verdad en cuanto que es originado por una peculiar concepción de lo que es el ser humano. Dentro de tal concepción el hombre no es primordialmente un ser especulativo y pensante, sino un ser práctico, un ser volitivo.
5.- El criticismo.

Existe una tercer postura que resolvería la antitesis en una síntesis. Esta postura intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo recibe el nombre de criticismo. Al igual que el dogmatismo, el criticismo admite una confianza fundamental en la razón humana. El criticismo está convencido de que es posible el conocimiento de que existe la verdad. Pero mientras que tal confianza conduce al dogmatismo, a la aceptación candorosa, para decirlo en alguna forma, de todas las aseveraciones de la razón humana y al no fijar límites al poder del conocimiento humano, el criticismo pone, junto a la confianza general en el conocimiento humano, una desconfianza hacia cada conocimiento particular, acercándose al escepticismo por esto.
El criticismo examina todas y cada una de las aseveraciones de la razón humana y nada acepta con indiferencia.


mayeutica
La mayéutica de Sócrates es una técnica o método de construcción de conceptos, este método fue difundido y creado por Sócrates el cual ayuda a crear ideas, a concretar el trabajo de concepción de ideas con el alumbramiento del conocimiento, cuya meta es la verdad fundada en la razón. Se le denomina Mayéutica o Método Mayeutico a esta práctica que en griego se denomina “partera” puesto que ayuda a “parir” ideas, a pesar de que en el lenguaje filosófico se traduce como el arte de alumbrar espíritus.
Socrates fue quien dijo la frase; “yo solo se que no se nada”, Esta a su vez tiene que ver con un método utilizado para llegar a la obtención del conocimiento.
Como la partera; Sócrates lleva acabo tres funciones fundamentales: despierta y apacigua los dolores del parto, conduce bien los partos difíciles y provoca, si es necesario el aborto; el proceso es doloroso debido a las crueles interrogantes del método Socrático pero esto desencadena la iluminación.
Sócrates es llamado el anti-maestro debido a que él, enseñaba en base a lo que las demás personas sabían, la mayéutica es el punto en el que la misma persona descubre la verdad por si solo; es por ello el significado de “parto” al concebir una realidad que prácticamente Sócrates solo ayudo a llegar.
Los momentos básicos de este método son:
  • La ironía, la cual presenta una serie de preguntas al interlocutor para confundirlo, hacerlo caer en la contradicción y hacerlo reconocer su ignorancia.
  • Después de aceptada su ignorancia, el locutor hace descubrir al interlocutor las verdades que llevan en sí sus respuestas, para invitarlo a pensar racionalmente y que genere los conceptos universales propios de la filosofía.


 Metáfora de la Linea

En el libro VI de la República, Platón le otorga a la Idea de Bien, además del valor ético, una importancia epistemológica. Dice que es “la que proporciona la verdad a los objetos de conocimiento y la facultad de conocer a quien conoce”.

El pasaje de la línea sigue el de la Idea del Bien, surge de él y pretende completarlo. En este pasaje, Platón establece los grados de conocimiento, que dependen de la verdad: imaginación, creencia, pensamiento discursivo y sabiduría; y los correspondientes grados de realidad: imágenes, cosas, entes matemáticos e ideas.
Mundo sensible
El grado de realidad más bajo son las imágenes (eikasia) de las cosas, “sombras, y en segundo lugar figuras que se reflejan en el agua, y en todo lo que es compacto, pulido y brillante, y en otras cosas parecidas”. Es posible que Platón pensara en actividades que imitan la realidad, como la poesía, la pintura o la retórica.
El segundo grado de realidad es el de las cosas (zoa), es decir, los objetos físicos en general: “los animales que nos rodean, todas las plantas, y el género entero de las cosas fabricadas”. Las diversas artes productoras como la carpintería o la alfarería encajarían aquí. También la física.

A nivel ontológico, en cuanto al grado de realidad, la relación entre las imágenes y las cosas es la misma que la de las copias con los modelos.

Mundo Inteligible
En tercer lugar, tenemos los entes matemáticos. En Metafísica 987 b 14-8 nos dice Aristóteles que Platón distinguía entre las Ideas y los entes matemáticos (ta mathematikà) porque estos eran intermediarios entre las Ideas y los particulares sensibles: inmutables como las Ideas, y plurales como los particulares correspondientes de una Idea. Ahora bien, según Ross, en la Metáfora de la línea, Platón no hace ninguna mención a la diferencia entre las Ideas y los entes matemáticos. Las dos subsecciones juntas constituyen el Mundo Inteligible.
La cuarta subsección (EB) es la de las Ideas o primeros principios (arxai)
Los grados de conocimiento Al final de la Metáfora de la línea, Platón da los nombres de los grados del conocimiento correspondientes a las cuatro clases de objetos: imaginación (eikasia), creencia (pistis), pensamiento discursivo (diànoia) e intelección (nóesis).

Mundo sensible
Imaginación (eikasia) significa aquí "aprehensión de imágenes", conjetura, es una actitud conscientemente insegura ante sus objetos.
Creencia (pistis), es una actitud que, bien o mal fundada, está libre de titubeo.

La imaginación tiene un nivel epistemológico inferior a la creencia en la comprensión de la realidad.

Mundo Inteligible
Pensamiento discursivo (diánoia): En aritmética y geometría, para conocer los entes matemáticos, el entendimiento va de un principio hipotético a la conclusión, apoyándose en figuras o imágenes sensibles cuando demuestra un teorema y sin necesidad de justificar racionalmente el principio hipotético (se supone la existencia del triángulo o del número, sin tenerla que justificar racionalmente);
Intuición (noésis): En la dialéctica, para conocer las Ideas, el entendimiento parte de un principio hipotético para llegar a un primer principio no hipotético (la Idea de Bien), sin descansar en ningún contenido sensible y justificando racionalmente el primer principio no hipotético. Sólo la dialéctica es capaz de cancelar el carácter hipotético de los principios utilizados por las otras disciplinas, al dar razón de ellos y justificarlos racionalmente. Para Platón un requisito esencial del verdadero conocimiento es poder dar razón del primer principio (arxé, idea).

Noesis y diánoia son dos métodos de búsqueda diferentes. La diánoia tiene un estatus epistemológico inferior a la noésis porque se apoya en figuras o imágenes sensibles y no justifica racionalmente sus principios hipotéticos.

El mito de la caverna

El carácter global del pasaje de la caverna difiere del significado de la metáfora de la línea. La Metáfora de la línea prefigura la exposición del libro VII de la República sobre la ciencia y la filosofía en cuanto que indagaciones intelectuales. El mito de la caverna resalta, además, la función ética y pedagógica de la filosofía: La filosofía guía a los hombres no sólo desde la vida de los sentidos hasta la de la inteligencia, sino también desde la conformidad con las apariencias y las convenciones humanas hasta la aprehensión directa de la verdad  moral.
El mito de la caverna ha sido interpretado desde tres vertientes: la epistemológica, la ontológica y la pedagógica.

Interpretación epistemológica: El mito de la caverna, igual que el pasaje de la línea, presenta los diferentes grados de conocimiento (imaginación, opinión, pensamiento discursivo y sabiduría) que se corresponden con los diversos grados de realidad de los seres (desde la pura materia desorganizada representada por la oscuridad absoluta del fondo de la cueva, hasta la luz absoluta del sol, que se corresponde con la Idea de Bien).
Interpretación ontológica: el interior de la caverna representa el mundo sensible; el exterior, el mundo inteligible. Fuera de la cueva, los objetos reales simbolizan las ideas, mientras que sus sombras hacen referencias a los entes matemáticos.
Las interpretaciones epistemológica y ontológica nos permiten comparar el Mito de la caverna con la Metáfora de la línea . Trazamos una línea desde el fondo de la caverna hasta el Sol: aparece una gradación continua que va desde la pura oscuridad del fondo de la caverna, que representa la materia, hasta la máxima luz, representada por el sol, símbolo de la Idea suprema. Esta línea diagonal, desde el fondo hasta la superficie, representa la gran cadena del ser. El escalonamiento de los varios sectores de la caverna y del exterior muestra los grados del saber y de la realidad. Si estos grados los representamos sobre una línea, obtendremos los mismos segmentos en que está dividida la línea.
Interpretación pedagógica: El Mito de la Caverna es una alegoría sobre la educación y la función del filósofo (el maestro), quien tiene la obligación moral de sacar de la ignorancia a los y las futuras ciudadanas. Una cuestión destacada en este mito es la de la motivación para aprender. ¿Qué es el que nos llevará a salir de la caverna y a romper las cadenas que nos ligan al fondo de la cueva? Una de estas fuerzas es la representada por el maestro (el filósofo). Pero, qué es el que nos motiva a ser "maestro", es decir, a desear encontrar el verdadero conocimiento?
Motivación para aprender. En Teeteto, Platón afirma que la filosofía, el ansia de saber, es producto de la admiración. La admiración ante las espectaculares expresiones sensibles de la Naturaleza es la que nos motiva a viajar por los mundos del conocimiento.

La admiración, en cuanto que motivación para aprender, nos la despierta el impulso de Eros. Con el discurso de Diotima de Mantinea en el Banquete, Platón describe cuál es el camino adecuado para llegar al verdadero conocimiento:

"... el camino recto hacia el amor, tanto si se sigue espontáneamente como si otro te guía, consiste en empezar por las bellezas de este mundo y elevarse hasta la belleza suprema pasando, para así decirlo, por todos los peldaños, de un cuerpo bello a dos, de dos a todos los otros, de los cuerpos bellos a las ocupaciones bellas, de las ocupaciones bellas a las ciencias bellas, hasta que, de ciencia en ciencia, se llega a la ciencia por excelencia que no es otra que la ciencia de aquello bello en si, y se acabe por conocerlo tal como es en sí."

La motivación para aprender, el amor a la sabiduría (filosofía), nos impulsa a seguir la vida del conocimiento hasta llegar a la comprensión global del Mundo Inteligible, de la realidad (las Ideas y su interrelación). Logrado el verdadero conocimiento, el filósofo será feliz.

2. ¿Qué es conocer? Conocer es recordar. Teoría de la anamnesis o reminiscencia

En la formulación inicial de la teoría de las Ideas, Platón sostuvo que nadie puede aplicar correctamente una palabra (concepto), si previamente no posee alguna noción general sobre su significado. ¿Cómo logramos esta noción general, cómo logramos el conocimiento?

Antes de contestar esta cuestión, Platón plantea un problema epistemológico: conocer o aprender es un proceso imposible si previamente no se conoce de alguna manera aquello que se quiere aprender (aquello que se busca). Para superarlo, Platón dice en el Menón que investigar (buscar) y aprender no son otra cosa que recordar (anamnesis)

Las Ideas no son inmanentes a las cosas sensibles. Estas las imitan o participan de ellas. Las ideas son una realidad "separada" del Mundo Sensible. Por eso, el verdadero conocimiento no lo obtenemos de la percepción de las cosas sensibles. De la percepción del Mundo Sensible sólo podemos lograr opinión (dóxa) sobre las cosas, las cuales están en un permanente devenir (entre el Ser -Idea, esencia- y la Nada). Ahora bien, no llegaremos a conocer las Ideas despreciando los sentidos y dedicándonos a la pura contemplación (intuición) sino usándolos y descubriendo lo que nos sugieren. En el Fedón, Platón dice que la percepción del Mundo Sensible le hará recordar al alma (psique) lo que ya sabía, las Ideas. Esta las ha contemplado durante su estancia en el Mundo Inteligible. Pero, al introducirse dentro de un cuerpo, todo lo olvidó. El conocimiento sensible (dóxa) le sirve para recordar y el recuerdo, para reducir a la unidad de la Idea la multiplicidad de las sensaciones.

3. ¿Cómo conocer? La dialéctica

La dialéctica ha sido entendida por Platón de varias maneras. Cronológicamente la ha entendido como diálogo, como disciplina o saber y como método de investigación:

La dialéctica como diálogo:

En la etapa socrática, la de juventud, la dialéctica es el método socrático del diálogo, basado en una sucesión de preguntas y respuestas. Se trata de diálogos metodológicamente construidos en dos partes fundamentales: la ironía y la mayéutica.

Ironía. En esta parte del diálogo, después de presentar el tema con una pregunta del tipo "¿qué es la justicia?", desarrolla la refutación de la aparente sabiduría del interlocutor, quien no sabe pero cree saber. Una larga sucesión de preguntas y respuestas tiende a conseguir el reconocimiento de la propia ignorancia, por parte del interlocutor, lo que le deja en disposición de empezar, de la mano de Sócrates, la búsqueda de la definición, cuyo encuentro supondrá un verdadero saber. El punto de partida de esta indagación es, pues, el reconocimiento de la propia ignorancia (“sólo sé que no sé nada” dijo Sócrates).
Mayéutica. Proceso de concebir y dar a luz “conceptos”. Este proceso de la mayéutica permite retomar el diálogo y dirigirlo hacia la búsqueda de la definición general del concepto que se examina. Esta definición pretende captar la esencia, es decir, “lo que es” y, por tanto, no puede ser una mera definición nominal (definir una palabra con otra palabra), pues caeríamos en un círculo vicioso.
El diálogo es posible porque los diferentes interlocutores comparten un lógos común. Esta tesis es la que permitió a Sócrates y Platón postular la existencia de verdades absolutas, en contra del relativismo sofista. El valor del diálogo está en el proceso mismo de la búsqueda del saber y de la liberación de la ignorancia.

La dialéctica como saber de justificación de principios.

Plató i AristòtilEn República, Platón dice que sólo la dialéctica es capaz de cancelar el carácter hipotético de los principios utilizados por las otras disciplinas, al dar razón de ellos y justificarlos racionalmente. Para conseguirlo, la dialéctica se remonta hasta un principio “no hipotético” (idea de Bien) desde el que poder deducir todos los otros principios (ideas). La dialéctica aparece en la República como un saber supremo de justificación de principios. Si el Bien es fundamento de la realidad y del ser de las Ideas, quienes no logren su conocimiento, tendrá un saber insuficiente de las Ideas porque las conocerá sin referencia al principio en el que se basan.

La dialéctica encarna el saber en su más alto sentido (noesis), se distingue de otras disciplinas, como la geometría y la aritmética, en que sólo ella versa única y exclusivamente sobre objetos inteligibles sin la mediación de ninguna figura visible y en que sólo ella es capaz de cancelar o “destruir las hipótesis” en una visión sistemática del saber libre de todo supuesto. Esta última característica hace necesario que en la dialéctica coexistan dos tipos de procedimiento:

El Proceso ascendente consiste en la indagación del primer principio. Se trata de partir de una Idea y ascender hasta la Idea suprema (idea de Bien). Es un proceso tentantivo, de ensayo y error, que acaba en la visión directa de la idea suprema. Esto supone que el Mundo Inteligible (el Mundo de las Ideas) está estructurado jerárquicamente, que la Idea suprema es el primer principio (arxé); y que el conocimiento de este primer principio hace inteligibles todas las otras Ideas. (En la República, la Idea suprema es la Idea de Bien).
El Proceso descendente a partir de un principio no hipotético (Idea de Bien) es aquel en el que las consecuencias de la Idea de Bien se exponen en la orden debido, orden que viene dado al bajar por las hipótesis (principios hipotéticos) que han resistido el proceso ascendente. De este modo, el filósofo consigue conocer la comunicación y unión entre las Ideas, y adquiere una visión sinóptica del Mundo Inteligible.
La tarea de la filosofía, la de la ciencia, la de la dialéctica era, para Platón, el razonamiento, la deducción de las proposiciones menos generales a partir de las más generales. Esto sólo tiene un "momento" de aprehensión directa: la aprehensión del primer principio no hipotético (la idea de Bien), que no puede deducirse de ninguno otro principio porque es superior a todos ellos.

La dialéctica como método para definir de manera correcta las cosas

En Fedro, Platón hace consistir la dialéctica en el uso combinado de la reunión (synagogé) y la división (diaíresis). Con el objeto de encontrar la definición de un término específico,

la primera fase, la reunión, consistirá en “unir en una única Idea, en una visión de conjunto, lo que está esparcido por muchas partes, para poner de manifiesto, al definir cada cosa, aquello sobre lo que se quiere enseñar en cada caso”. Se trata, pues, de elegir por tanteo un género amplio al que parece corresponder el término en cuestión.
La segunda fase, la división, es el proceso inverso, porque, una vez realizado el ascenso al género al que pertenece el objeto del que se trata, es necesario volver atrás y “ser capaz de dividir de acuerdo con las especies y según los miembros naturales, sin romper ninguna parte como un mal carnicero”.
En Sofista y en Político, el acento recae sobre el proceso de división. Cuando Platón define la naturaleza de la dialéctica, ya no habla de un proceso combinado de reunión y de división, sino de ”dividir por clases [ideas] y no considerar ni diferente a una clase [idea] cuando es la misma, ni a una distinta considerarla idéntica”. Pero, también caracteriza la dialéctica de otro modo: “eso, en lo que cada una de las cosas puede tener en común y en lo que no, es saber dividir por clases”; es decir, la dialéctica no busca hacer una construcción jerárquica de las Ideas desde el summum genus hasta las infimae species, sino que más bien estudia las relaciones de compatibilidad, incompatibilidad e implicación entre las Ideas.
SòcratesPodemos ver que la concepción de la dialéctica (de la filosofía), expuesta en *Fedre, el Sofista y el Político, es completamente diferente de la expuesta en República. El objetivo de la dialéctica ya no es deducir toda verdad de la única verdad trascendente. Es uno más modesto y más realizable: marcar las relaciones de *afirmabilitat y *negabilitat, por un lado, y las relaciones de género y especie, por otra, que se dan entre las ideas.

Al comparar los dos modelos de dialéctica, las diferencias parecen evidentes: el primero la presenta como una disciplina, cuya función consiste en justificar las hipótesis o principios de las ciencias; el segundo la presenta como un método para definir de manera correcta las cosas. Sin embargo, también tienen parecidos, pues el contenido de los principios de las ciencias hace referencia a Ideas tales como números, círculos o triángulos y en República, después de tratar de la dialéctica, Platón insiste en la necesidad de definir la Idea Bien, separándola de todas las otras. Por otro lado, en esta obra se dice igualmente que la educación tendrá que proporcionar a los futuros filósofos-gobernantes una visión de conjunto en la que se mostrará la relación de cada unal de las enseñanzas con la naturaleza del ser. Incluso se podría comparar el momento de la reunión con el proceso ascendente, que en República se remonta al principio no hipotético, y la división con el proceso descendente a partir de este principio no hipotético, en la deducción de consecuencias.